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12 de abril de 2010

Educación Ambiental e Intervención educativa

Rafael Tonatiuh Ramírez Beltrán*

Introducción
A lo largo de los dieciocho años del Programa Académico de la Maestría en Educación Ambiental, nuestra labor sustantiva ha sido formar más de trescientos profesores de educación básica, media y superior, con diez generaciones de Maestría y cinco del Diplomado en la Unidad 095 Azcapotzalco. También hemos aprovechado la Revista Caminos Abiertos como un medio de difusión de las actividades cotidianas (artículos, ensayos, números especiales, documentación de prácticas y casos, avance de investigaciones, etcétera). El grupo de profesores participa dentro del campo con Conferencias, Congresos, Coloquios y Simposios. Se colabora incluso en NEREA (Asociación Internacional de Investigación en Educación Ambiental, con sede en Portugal).

No obstante, de lo que más nos hemos enorgullecido es el haber interactuado dentro del campo de la educación ambiental en hábitos más allá de la Universidad Pedagógica Nacional, casi siempre como respuesta a una solicitud de una contraparte. Así, participamos con maestros en el Estado de México generando un Diplomado para el Departamento de Secundarias Técnicas (1995); con la generación de una serie de estrategias pedagógicas con la Organización no gubernamental Embajadoras y del Ambiente y los profesores Márquez, directores de secundaria en los Tuxtlas, en el estado de Veracruz (1995); actividades que se continuaron con campañas de reforestación y con el Diplomado en Promotoría de la Educación Ambiental; se participó con maestros de las Normales y el Instituto de Posgrados del estado de Chiapas en la implementación y operación de la Maestría de Educación Ambiental (1997-2000); se apoyó la construcción de la Especialización de en Educación Ambiental de la Benemérita Escuela Nacional de Maestros (2000-2001); el Diplomado de Educación Ambiental para Maestros de Educación Básica en el estado de Tabasco con la CONALMEX/UNESCO; así como la organización del Primer Día de Acceso a la Información Ambiental con la organización civil Cultura Ecológica en el 2008.

Al no convencernos el término de extensión universitaria, a estas acciones las llamamos intervenciones educativas. En el presente artículo comenzamos una reflexión sobre este término en nuestro campo.

Educación Ambiental e Intervención educativa
Aunque podría considerarse cierta carga negativa o incluso terapéutica, por el peso que se le dio al término intervención por su trayectoria en disciplinas como la historia (intervención como invasión o conquista), la medicina (intervención quirúrgica) o en la psicología (intervención en crisis) a nuestro juicio el hecho educativo está marcado en forma inevitable por la intervención. Reconociendo que en la historia de la pedagogía, sobre todo en el inicio de la modernidad occidental la parte de normar y disciplinar escolares, se conformará.

La intervención educativa en educación ambiental puede tener múltiples usos y finalidades: con un contenido, objetivo, competencia, conocimiento, proyecto, habilidad. Y se puede realizar de diversas formas: como diálogo, facilitación, construcción, compartir, enseñar, mostrar, ejemplificar, transferir o desarrollar o producir colectivamente para finalmente ser incorporado, asimilado o aprendido por un sujeto o comunidad. Lo que sí es recomendable es que los sujetos a ser intervenidos nunca sean considerados como una tabula rasa o el vacío que se tiene que hay que ocupar. Tal vez lo más importante a la hora de intervenir educativamente sea el saber previo y la forma en que se pone en juego didácticamente el saber a incorporar.

Hay que tener presente que los orígenes de la intervención de lo social, se encuentran en la Ilustración en Francia, en la orientación pedagógica que impulsa la metamorfosis de los discursos, las prácticas y las instituciones en una transición hacia la modernidad. Es lo que Michel Foucault (1989) señaló como el surgimiento de la modernidad que le descubrió las libertades al hombre, también inventó las disciplinas, que dan origen a la sociedad normalizadora. La disciplina es ingrediente fundamental en la racionalidad de occidente y de una primera forma de pedagogía permeada de un poder micro-físico del cual todavía no le es fácil desprenderse.

La disciplina 'fabrica' individuos; es la técnica específica de un poder que se da en los individuos a la vez como objetos y como instrumentos de su ejercicio. No es un poder triunfante que a partir de su propio exceso pueda fiarse en su superpotencia; es un poder modesto, suspicaz, que funciona según el modelo de una economía calculada pero permanente. El ejercicio de la disciplina se despliega en tres aspectos fundamentales: la vigilancia jerárquica, la sanción normalizadora y el examen. La vigilancia se ejerce partir de la mirada sobre el otro, con la finalidad de vigilar permanentemente su comportamiento, para que éste no se desvíe del cauce normal. El aparato disciplinario perfecto permitiría a una sola mirada verlo todo permanentemente (Foucault, 1989).

En el siglo XIX con la irrupción de las disciplinas, las intervenciones se vuelven sistemáticas, organizadas y fundamentadas, se generan dominios de saber que imponen nuevos objetos, conceptos y técnicas de intervención que en definitiva construyen nuevos sujetos de conocimiento. La intervención gana consistencia en la medida que se endurece y cae en la tentación de la imposición. En la escuela, por ejemplo, se van a ir haciendo normales y cotidianas prácticas para hacer dóciles a los cuerpos: atender al llamado, formar fila, mirar al frente, estarse quietos, ocupar el banco en el lugar que se les asigna a cada uno, saludar a las autoridades, levantarse a un costado del pupitre cuando ingresa un directivo o un profesor, entre otros, comportamientos que aseguran la rectitud y la aceptación de las normas y horarios.

En el siglo XX la intervención de lo social y educativo se extiende, se convierte en un instrumento político, que pasa del asistencialismo al reformismo y al populismo hasta llegar a políticas públicas de bienestar social de los años cuarenta de este mismo siglo.

En el contexto actual muy probablemente por un Estado en retroceso, que se bate en retirada, como regulador e interventor social, el concepto de intervención educativa se ha ido modificando hacia la construcción de un espacio de libertad. Se construye en intersticios/lugares donde es posible reconstruir la historicidad de los sujetos, recuperando la trayectoria de vida, su subjetividad y representaciones. Tiene que ver con la irrupción definitiva de los enfoques humanos y cualitativos, en el que las personas son únicas, sujetos con quienes establecer una comunicación no directiva que posibilite enriquecimiento mutuo. La intervención educativa hoy toma en cuenta la autonomía, la autogestión, la recuperación del pasado y la territorialidad, el intercambio que fortalece. El otro no es alguien a moldear sino portador de una historia social, cultura y relaciones interpersonales. No implica agregar o quitar nada, sino solamente hacer ver aquello que el contexto ofrece: el escenario, el clima impiden visualizar. Es más integración que fragmentación. Es una forma discursiva y práctica distinta, de vinculación con los otros. Se construye en la relación y elucidación, no en la imposición. Es intercambio más que dogma (Foucault, 1979; Carballeda, 2002).

La intervención es un vehículo ideal para los proyectos de educación ambiental, dada la apertura metodológica y didáctica que permite el libre curso de saberes que se enriquecen. En los que temas emergentes como: el consumo sustentable, la educación para los medios, la promoción de una cultura de paz, democracia, equidad social, solidaridad, la educación para el género y la sexualidad, la multiculturalidad y la sustentabilidad, se entrelazan y afirman mutuamente en busca de abrir brecha para lograr un mundo más justo, equitativo y duradero (Sorhuet, 2010).

Las intervenciones en educación ambiental no necesariamente tienen que ser exitosas, en el sentido que el occidente del siglo XX, lo entendió como logro por encima de algo, casi siempre material, sino su valor puede encontrarse en lo que nos puede enriquecer en términos de aprendizaje. Una gran debilidad, por ejemplo en las instituciones educativas, es cómo se entiende el fracaso escolar: como algo que no se puede mejorar, como algo definitivo, como la imposibilidad de seguir adelante. Fracaso es, desde esta limitada razón, lo contrario al éxito: lo que está por debajo de alguna expectativa. En intervención de educación ambiental hay que estar muy atentos, como lo sugiere Germán Llerena (2009) a la lógica institucional y tener presente qué se puede obtener.

¿Qué sucede cuando fracasa una acción ambiental? Por ejemplo, muchas escuelas realizan actividades o programas en cuyos finales siempre dirigen una petición a las autoridades, y les piden infraestructura para las basuras, la protección de un espacio o lo que sea. En muchas ocasiones, esa acción fracasa, porque las instituciones son lentas, o no son sensibles, o lo que sea. A partir de ahí, ¿sólo se puede trabajar con las instituciones para que asimilen esa acción ambiental y den respuestas positivas? muchos profesores así lo viven, y detienen su actividad en educación ambiental, porque consideran que "ya me he cansado de pedirlo" o porque "hasta que no haya una respuesta, no quiero que mis alumnos fracasen", y poco a poco les atrapa esa sensación que tanto conocemos de cansancio.

El fracaso institucional no puede detenernos. Primero, porque el fracaso de la acción quizás es un éxito educativo, si nos ayuda a entender qué relaciones sociales, institucionales nos rodean. Segundo, porque no sólo somos parte de instituciones, somos más que eso, y podemos llevar la contraria de maneras muy creativas, construyendo pequeñas realidades de esa sociedad que queremos.

La educación ambiental es una propuesta educativa, muchas veces de intervención que es propositiva e innovadora, sobre todo al ir a contracorriente.

Reflexión final
Por lo anterior, se puede considerar que la intervención educativa siempre ha de considerar al contexto, el tiempo y las referencias particulares en que la educación ambiental entra en acción. No se trata de imponer o prescribir algo sino de construir colectivamente. No hay una forma única, guía, receta o manual bueno para cualquier ocasión. Hay que considerar que los destinatarios, objetivos y alcances de los procesos de educación ambiental dependen de los contextos donde se desarrollan y de los ámbitos desde donde surgen. Es evidente que no es lo mismo trabajar en una universidad que en la Administración de Parques Nacionales, ni un proyecto de educación ambiental de una empresa que un programa para conservar especies autóctonas en comunidades locales. En cada caso las actuaciones son diferentes, con distintos logros y muy válidas. En muchos casos también existen programas sociales, comunitarios, o ambientales donde la educación ambiental está implícita por sí misma (Andelman, 2009) lo importante es partir de lo que se tiene para, junto a la gente, ir hacia adelante, rompiendo los criterios prescriptivos.

Bibliografía
Andelman, M. (2009) Educación ambiental en acción. Red Iberoamericana de Educación Ambiental G-idea. 20-VI -2009
Carballeda, A. (2002) La intervención en lo social. Exclusión e integración en los nuevos escenarios sociales. España. Editorial Piados.
Foucault, M. (1989) Vigilar y castigar. Buenos Aires. Editorial Siglo XXI.
Llerena, G. (2009) Agenda 21 escolar. España. Universidad Autónoma de Barcelona.
Sorhuet, H. (2010) Entrevista de alumnos de la Maestría en Educación Ambiental de la Unidad 095 de la Universidad Pedagógica Nacional. Inédita.

* Coordinador de la Maestría en Educación Ambiental, Unidad 095 Azcapotzalco de la Universidad Pedagógica Nacional.

1 comentario:

Saayde dijo...

Estoy interesada en saber a quien debo acudir para informes acerca del diplomado en "DIPLOMADO INTERVENCIÓN EDUCATIVO AMBIENTAL (ESTUDIANTES LIE)". Soy una maestra de la Universidad Tecnologica de Tabasco y estamos trabajando en un proyecto para diseñar una asignatura de educación ambiental.

Atte. Saayde Hernández Contreras
saayde@hotmail.com